miércoles, 16 de enero de 2013

El Centro Sanitario


NUEVO HERALDO
(AÑO I/Nº 1 do SÁBADO 30 de XUÑO do 1934)
(páxinas 11 e 12)
Una gran obra benéfico-social; el Centro Sanitario

La Tuberculosis es una enfermedad curable siempre que sea diagnosticada y tratada en sus comienzos. Si tienes tos, si enflaqueces, si pierdes apetito y fuerzas acude inmediatamente a tu médico o al Centro Sanitario para que te reconozcan y vean por el Rayos X
PRENDA DE DEVOCION
            Una prueba de la devoción patria de los guardeses emigrados es este edificio de piedra noble, sobre una colina, al pie del monte, con un porche barroco a la entrada, unos machones de granito y una solana sobre el espectáculo, en sesión continua de la campiña maravillosa. Soberbio edificio. Trescientas mil pesetas de edificio. Fue donado, suma sobre suma, por la aportación de los ausentes, de los que roen el pan de la emigración y cavilan en Galicia todos los días y sueñan con el lar patrio todas las noches. Ellos pensaron en un hospital que nunca fue posible habilitar.
            Pero la obra de los emigrados no se perdió, porque sobre un flanco del inmueble donado campea hoy este rótulo: “Centro Sanitario”. Aquí está, en efecto, una de estas policlínicas establecidas por la República fuera de las vértices urbanas, acaso –y sin acaso- la obra benéfico-social mejor pensada, mas necesaria y de mayor eficacia de cuantas pudo abocetar el régimen.


Ocho médicos de balde
He aquí una gran obra
            El “Centro Sanitario” de La Guardia no se quedó en iniciativa, como tantos otros. Por Galicia anda ya la fama de su instalación y de su labor. Veámoslo.
            Dentro, pulcritud absoluta. A lo largo del edificio corren unos pasillos claros, enjalbegados y borrachos de luz. Rematando uno, se abre una sala llena de mujeres y de arrapiezos. Nos enteramos de que hoy, como viernes, funcionan en el “Centro” las clínicas de Odontología y Tisiología. Nos enteramos por este hombre vivaz, entusiasta, decidor y activo que resulta que es el administrador del establecimiento.
            Y ya descubierto, es el señor Pantaleón el que, en ausencia del Director señor Casal, nos va informando entre nuestro interés creciente.
            El Centro atiende a todos estos servicios: Médico Infantil de Higiene pre-Escolar, don José Galarza; de Oftalmología, señor Seoane; de Higiene Social, don Emilio Rolán: de Puericultura, don Manuel Estévez Viana, y de Otorrinolaringología, médico militar, señor Cruz.


Todo ello, además de los de Tuberculosis y Odontología, que hoy, como viernes, les corresponde funcionar y que usted va a examinar por si mismo. Los otros servicios tienen dos días cada uno a la semana.
Gritos a las madres
            A través de un dédalo de pasillos damos con el gabinete del odontólogo, a quien le corresponde la guardia de hoy. Por esos mismos pasillos, al correr, como quien no quiere la cosa, se hace propaganda sanitaria. Unos rótulos en los frisos, son como altos que se dieran a la imprevisión popular constante, al descuido maternal, a la rutina y al abandono. He aquí, por ejemplo, este cartel aleccionador: “Lo mejor para evitar la muerte de los niños de pecho, es la lecha de la madre”. O ese otro: “si no puedes criar al pecho, consulta al médico antes de darle el biberón” Gritos a las madres desde una pared. Y parece que cada leyenda ha montado allí una aduana para evitar que docenas, que cientos de arrapiezos pasen del claustro materno a la huesa, en una estadística de mortalidad que espanta y avergüenza a España delante de las naciones extranjeras, tan cuidadosas, tan meticulosas, tan vigilantes de la vida de los niños.
Se regalan bocas sanas
El Gabinete de Odontología funciona bajo la dirección del reputado especialista don Félix Vivar Ibeas. Cuando entramos en el recinto, cuidado y blanco, un rapaz se desgañita infundadamente en la silla giratoria. Un niño de cinco años: Jesús Alonso Vicente.
El doctor se esfuerza en convencerlo de que no puede dolerle, porque la anestesia le evitará la “pupa”. Es perfectamente inútil. Al final el médico se decide. Un chirrido, Dos. Y saltan dos muelas.
--¿Te ha dolido? – Pregunta el médico.
-- No señor.
-- Dos caries menos


-- ¿?
-- Exactamente. Funciona este gabinete como auxiliar y complemento de la Sección de Higiene Escolar a la que en el “Centro” se atiende preferentemente. Claro es que aquí se hacen extracciones y empastes a cuantas personas lo necesitan. Todo absolutamente gratuito, por supuesto. Pero la higiene dental en los niños tiene una trascendencia médica para su futuro, que no es posible desconocer. Aquí se les prepara para que puedan poseer una dentadura sana y permanente. Algunos vienen en estado lamentable.
-- ¿…?


-- Más. Mucho más. El promedio es de cuarenta “clientes”. Un día han llegado a practicarse ¡ciento doce extracciones! En el de hoy fueron diez y nueve personas las que han pasado por esta clínica.


-- ¿…?
-- Vienen los enfermos, o directamente, en los días de consulta, o enviados por mis compañeros de las otras dependencias. Al examinar cualquiera de ellos a un paciente que crean tenga necesidad de examen bucal, me lo envían. Yo lo veo y extiendo su ficha correspondiente. En ella constan los apellidos, el nombre, el domicilio, los días y las horas de consulta. Esta tarjeta, firmada por la instructora lleva al dorso un encasillado, en el cual se fijan los días que debe volver. La presentación de esta tarjeta –como en la misma se advierte- hay que hacerla siempre que se venga a la consulta.
Si queréis hacer magnífica obra benéfica-social, apoyad a la Gota de Leche. Lleva repartidos en sus dos primeros meses de funcionamiento 5.823 biberones.
           
De cuánto es capaz una preocupación
Una organización interna admirable
            El señor Pantaleón nos descubre después toda la organización interior.
            Nada más admirable. Resulta que en registro general se lleva una ficha de todo cuanto dictaminado ha de someterse a alguna de las especialidades comprendidas en la órbita sanitaria del Centro. Esta ficha anota después la sección a la que pasa. Y cada una de ellas lleva a su vez otra ficha en la que se repiten los datos personales y se anotan los días en que le corresponde al enfermo repetir la visita.
            Algunas de estas fichas son particularmente interesantes. He aquí, por ejemplo, la del Servicio Médico Infantil. Se anotan los detalles todos: antecedentes familiares, datos obstétricos, historia de la lactancia, peso del niño al nacer, sueño, época en que dio los primeros pasos y en que le nació el primer diente y en que comenzó a hablar…Se registra incluso si duerme o no solo el pequeñuelo. El examen médico, escrupulosísimo, y minucioso, investiga el aparato digestivo y el respiratorio, el sistema nervioso y el endocrino; los ojos, el oido, los órganos genitales, el esqueleto, los dientes, el tropismo muscular. Es admirable. Todas las dolencias infantiles, desde el sarampión hasta las anginas, desde la escarlatina hasta la difteria, desde el coqueluche hasta la varicela, son rigurosamente anotadas. Se tienen en cuenta las inmunizaciones y las reacciones de tuberculina, Shik y hasta Wasermann. Y aún después se lleva una gráfica dietética y la historia del peso, talla y perímetro torácico en el primer año. Ninguno hubiera exigido tanto.
La vacuna B.C.G. contra la tuberculosis se aplica gratuitamente a los recién nacidos. Todas las madres deben avisar al centro Sanitario el mismo día que nazca el nene.

Tu salud no es la tuya
            No podemos cohibir el elogio para el estado, la Inspección Provincial de Sanidad, que tan enorme entusiasmo, tantísimo desvelo y tanto amor pone en la dirección de esta empresa, de la cual el doctor Andueza es verdadero obsesionado. El administrador aun nos llena de más asombro:
            -- Pues al lado de toda esta labor científica va la labor social. La institución, además, envia a cuantas han sido madres dentro de la jurisdicción del Centro –Distrito de Tuy-, y en cuanto el Juzgado nos envia este dato, folletos explicativos, conteniendo consejos higiénicos que deben guardarse con los niños, peligros que les acechan, normas que deben presidir la lactancia y la indicación de que acudan, a la menor duda posible, al médico. La clínica de Puericultura es la más concurrida. Su labor es imponderable.
También nos enteramos que en otros aspectos, como el que atañe a las dolencias venéreas, la institución benéfica de La Guardia realiza una gran obra, humana y previsora. Reparte cuadernos gráficos en los que se divulga que las enfermedades secretas ya no lo son; en los que se reacciona contra el viejo rubor fatal de no someterse a tratamiento, en los que se avisa de los peligros y se mencionan los castigos, en los que se hace saber al ciudadano consciente: “Tu salud no es la tuya; te debes a los tuyos, a la sociedad y a la raza”

Tuberculosis, Tuberculosis, Tuberculosis
Debe y haber de la naturaleza en Galicia
De pronto oímos un rumor, como de máquina de cine, al entrar en una sala, y el administrador nos informa de que estamos en el Gabinete de Tisiología.
-- El más importante, como usted comprenderá –añade- de todo el Centro Sanitario.
Bien lo comprendemos. La Naturaleza, que tan manirrota fue con Galicia, nos puso el contrapeso del clima, fatal para las enfermedades pulmonares. Ahí está la gráfica espantable de la mortalidad por tuberculosis gravitando sobre nuestra tierra. Y en el índice máximo de esa sierra, El Ferrol y Tuy precisamente, en donde se ha montado una clínica gratuita de Tisiología dentro de un establecimiento de tipo benéfico. Pero como aun queremos saber más, obtenemos la venia oportuna y penetramos en la sala.
Acaba de encenderse la luz, y los quince o veinte hombres que aguardan turno para ser objeto de examen radioscópico aparecen un momento un poco deslumbrados. De ellos, cuatro o cinco, desnudos de medio cuerpo para arriba, aguardan a que les hagan emparedarse en el aparato de Rayos X, un médico joven y talentoso –-don Dario Alvarez Blázquez – que, dotado de unas gafas, un mandil de plomo, unos guantes hasta el codo y una paciencia hasta el infinito, va despachando a los presuntos o efectivos enfermos, como si despachase pases a la vida o a la muerte.



-- S.E., dice, alternativa, y la enfermera que fue del Centro Sanitario –-esa mujer adorable que se llama Araceli Loriga, que, está glorificando, por el altruismo de su obra, un apellido del héroe que fue su hermano el aviador Joaquín, ya glorioso- va apuntado en el cuaderno de notas las indicaciones del doctor.


Aduana de salud
Hablamos con el médico, en la misma sala, interrumpiendo unos momentos su labor fatigante.
--¿…?
-- Si, señor. Los viernes y lunes se hacen investigaciones sistemáticas en personas aparentemente sanas y desprovistas de antecedentes hereditarios. Naturalmente que se hacen también, y con un cuidado escrupuloso, en personas con antecedentes hereditarios y, sobre todo, con familiares de enfermos que siguen tratamiento en el Centro. Se investiga igualmente a los niños, enviados como sospechosos, de higiene escolar y pre-escolar, a las mujeres mandadas también como enfermas desde la Sección de Maternología. Un ligero interrogatorio. Una radioscopia. Los que, después de este examen, confirmen las sospechas o corroboren su enfermedad, pasan ya a la consulta de los miércoles, donde se les ve otra vez, pero ya detenidamente, sometiéndolos a examen clínico completo –exploración, análisis de esputo, cuotireación, radiografía, sedimentación, etcétera, etcétera—instituyéndoles tratamiento.
--¿…?
--Eficacísimo. Gracias a este procedimiento de la investigación sistemática –sigue añadiendo el joven y ya afamado médico doctor Alvarez Blázquez—se logra captar una cantidad enorme de tuberculosos precoces e inapetentes, a los que se sorprende, casi siempre, en un momento muy propicio para su curación.
--¿…?
--Por supuesto, que se les aísla y se les educa para que no constituyan un peligro para sus convecinos. De este modo eliminamos una gran profusión de focos bacilíferos, que antes se hallaban ignorados y diseminados, sembrando gérmenes entre familiares y vecinos. Y de esta forma, además se consigue para los enfermos un tanto por ciento de posibilidades de curación de muchísimo más volumen al que se lograría esperando a que vinieran voluntariamente a la consulta, cuando el mal estuviese ya muy avanzado.


--¿…?
--La lucha necesita intensificarse en Galicia y en toda España. Hace falta crear el número de Centros precisos para atender a esta necesidad imperiosa de vigilancia y de defensa individual y social. Pero será preciso también, crear los hospitales de aislamiento, para recluir allí a los casos doblemente graves, por el padecimiento y la potencialidad del contagio. Y los Sanatorios, para los que necesiten de una vida sanatorial imprescindible a su curación y para practicar en ellos las intervenciones quirúrgicas de la especialidad.
En España, ¡Cuánto resta por hacer! En el extranjero, en países de menor capacidad de población y de más difícil penetración del mal, de menor extensión tuberculosa y con menos habitantes, se multiplican los Sanatorios. Desde las grandes naciones alemana y francesa, hasta las nuevas y pequeñas nacionalidades como Estonia y Finlandia, el régimen sanatorial está cubierto. En Galicia, en cambio, a pesar de las excelentes estaciones medias de que dispondríamos, no se ha pensado lamentablemente en eso.
Una estadística elocuente
--¿…?
--Desde que estoy encargado de esta sala –hace menos de tres meses—se han hecho cuatrocientas investigaciones sistemáticas, habiendo pasado por consulta más de cien enfermos sospechosos y confirmados. Veintidós siguen por ahora, tratamiento. Neumotorax, inyecciones endovenosas, de oro y de calcio, que pone el Centro mismo, sin el menor desembolso de los enfermos. Sobre alimentación: todos los lunes el Centro reparte aceite de hígado de bacalao. Se hace un reparto de quinientas raciones. El dato me parece elocuente.
Prevenir es mejor que curar. En el Centro Sanitario se aplican gratuitamente las vacunas preventivas contra la viruela, fiebre tifoidea, difteria, etc.
Las tres glorias
            Todavía visitamos, en el primer piso, el despacho del director. Da a una esplendida solana, que domina el panorama milagroso, tan fuerte, detallado y mimoso, que parece un fondo de primitivo flamenco.
            Salimos. Salimos a la gloria de la tarde, de la preocupación humanitaria, de la justicia benéfico-social. El Tecla, desde lo alto, empieza a sombrear la tercera gloria: la del paisaje.

A.S.








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