jueves, 16 de enero de 2014

LA VOZ DEL TECLA, por Domínguez Fontela, NUESTRO TEMPLO PARROQUIAL (VII)

JUAN DOMÍNGUEZ FONTELA


EXTERIOR DEL TEMPLO. FACHADA PRINCIPAL

Es del gusto artístico dominante a fines del siglo XVIII en que se construyó. Correspondiendo a las paredes laterales y a las dos series de arcos formeros que separan las tres naves del templo, aparece esta fachada con cuatro pilastras coronadas con capiteles de gusto no clásico. Montada sobre éstos y limitando toda la fachada en su línea superior corre una hermosa cornisa de formas onduladas y cortada por motivos de escultura como pilastras y la cruz central en que termina el hastial de la fachada.

En el centro de la fachada y sobre una escalinata de poca altura ábrese la puerta principal que es amplia y bien proporcionada. Está formada por un arco de medio punto apoyado en las jambas por capiteles rudimentarios. En la clave de este arco hay la inscripción siguiente, que es la fecha de la obra:

AÑO DE 1784
Sobre el cornisamento de este pórtico, alzase intercalado en el tímpano y roto su frontón, un segundo cuerpo de arquitectura destinado a albergar dentro de una hornacina coronada con una concha la imagen de María Asunta, patrona y titular de esta parroquia. Fue labrada esta imagen en 1796.
Sobre este camarín ábrese una ventana muy hermosa de marco ondulado que da abundante luz a todo el templo.
Sobre la misma ventana esculpida esculpida en relieve hay una imagen de un ostensorio de la Sagrada Hostia, de Sol radiado, como representación de este augusto misterio, rodeado con la inscripción: Ecce Agnus Dei: Ecce qui tollit pecatta mundi.

TORRE DE LA IGLESIA
Es de la misma época que toda la fachada. Consta de tres cuerpos arquitectónicos, el primero toscano, el segundo dórico y el tercero indefinido. Sobre el primero y encima de un cornisamento extiéndese una hermosa balconada de granito formada por columnas de orden borrominesco con una sencilla cornisa por pretil.
Sobre el cornisamento del segundo cuerpo extiéndese también otra balconada muy hermosa. En este segundo cuerpo están las campanas para las sagradas funciones, las cuales son cuatro y de voz muy sonora y en escala musical para la armonía de su toque.
El tercer cuerpo que según los planos debía ser de gusto clásico con cúpula poligonal ornamentado con pirámides y obeliscos, no llegó a construirse y se sustituyó por el actual que es cilíndrico con cúpula de media naranja apuntada. Sobre esta, y a la altura de 33 metros sobre el pavimento del atrio alzase una esbelta cruz de hierro, forrada de cobre.
Terminose esta torre en 1800 según lo dice la inscripción grabada en el friso del cornisamento del primer cuerpo:

F(ABRICOSE) AÑO DE 1800
La torre anterior era mucho más pequeña. en el año de 1764 hallándose girando visita pastoral el prelado Sr. Rodríguez Castañón mandó que aquella fuese demolida, porque debido a su deplorable estado amenazaba derruirse. No se cumplió el mandato episcopal, contentándose el párroco con hacer ciertos reparos en las grietas que presentaba en la parte superior. Así pudo durar hasta 1798 en que el obispo Sr. García Benito renovó por auto de visita el decreto del Sr. Rodríguez Castañón y ordenó que se procediese inmediatamente a su demolición y que al reconstruirla se le diese mayor altura en armonía con la de la fachada nueva.
PUERTA DEL SUR

Es de la misma época que todo el interior del templo, es decir, de la segunda mitad del siglo XVI. Consta de un pórtico formado por un cuerpo de arquitectura de gusto clásico coronado por un frontón triangular en cuyo tímpano ábrese la hornacina semicilíndrica que alberga otra imagen de la Asunción de la Virgen María labrada en 1758. Las columnas de este pórtico montadas sobre bases unidas a las paredes del templo, están completamente aisladas en su fuste. El vano de la puerta forma un arco algo abocinado de abertura igual al arco triunfal del interior.
Sobre esta puerta y a ambos lados de la ventana rectangular que aquí alumbra la iglesia hay dos escudos heráldicos labrados en granito. El de la derecha pertenece al obispo tudense D. Fray Diego Fernández de Torquemada (1564-82) en cuyo pontificado se llevó a cabo la construcción de casi todo el templo. Sobre este escudo está grabada la inscripción FIDES ATQVE AMOR adoptada por aquel prelado en su lema heráldico. El escudo de la izquierda es el antiguo de las armas de La guardia y representa un barco arbolado pero con la velas recogidas.
ALHAJAS
Es pobre el mobiliario de nuestro templo parroquial. Ni en sus vestiduras sagradas, ni en los demás objetos destinados al culto hay algo que llame extraordinariamente de los peritos por su mérito artístico.
Habiendo mencionado ya la hermosa lámpara que alumbra ante el Santísimo, diremos algo de las más importantes alhajas que constituyen la sagrada vajilla de nuestra iglesia.
CÁLICES
Son todos ellos de plata, aunque pobres en su arquitectura y ornamentación. Los más antiguos son del siglo XVII, uno de estos,  de factura neoclásica y sobredorado, merece alguna atención por sus repujados. Son también pobres los copones destinados a reservar el Santísimo Sacramento. El más notable es de bronce con la copa de plata y todo él está sobredorado a fuego. Los bajo relieves de su ornamentación son artísticos, clásicos. Este copón fue adquirido en 1821.
CRUZ PARROQUIAL
Es un hermoso ejemplar del arte plateresco del tiempo en que estuvo en su apogeo el arte de Churri güera. Fue cincelada en la ciudad de Salamanca en el año 1766. Es toda ella de plata, si se exceptúa su alma y el crucifijo y alguno de sus otros relieves y medallones que son de bronce sobredorado a fuego.
Llamábase JUAN SÁNCHEZ el artífice que la labró, según lo dejó consignado en las marcas de su contraste y talleres que la misma CRUZ conserva en su pie. El escudo de la ciudad de Salamanca constituido por un puente superado por un toro y bajo y bajo sus tres arcos el río Tormes que baña la ciudad.
A nuestro modesto entender esta cruz de purísimo estilo borrominesco y la riquísima de San Lorenzo de Salcidos, de cuyo estudio  habremos de ocuparnos detenidamente en su día, al descubrir aquella amplia y hermosa iglesia, son en sus respectivos órdenes las más artísticas cruces procesionales de nuestra diócesis. (9)
CRUCIFIJO DEL ALTAR
Este, juntamente con los dos candeleros de plata que forman el juego para el servicio del altar mayor, donde se colocan en las principales solemnidades, son una de las joyas más estimables de nuestro tesoro parroquial. Fueron donados a nuestra iglesia por mi pariente el benemérito hijo de La Guardia, rico hacendado de Cádiz, a principios del siglo XIX, D. Rosendo Lagoa y González, a su fallecimiento el 31 de marzo de 1831.
Dice así la clausula 9.ª de su testamento otorgado en aquella ciudad en 29 de diciembre de 1828: El nicho de acana (oratorio de madera americana en el cual con el crucifijo estaban los dos candelabros de plata mencionados) y el crucifijo de plata sobredorada es mi voluntad que se remita a mi patria de La Guardia y se entregará al cura párroco de aquella iglesia para que se coloque en el altar mayor para siempre en propiedad de dicha iglesia, sin que pueda enajenarse, de cuya donación mía se formará testimonio auténtico que recogerá mi hermano D. Lorenzo Lagoa y González y por su falta mi pariente más cercano. (10)

(9) La cruz parroquial de Salcidos es un inestimable ejemplar del arte ojival. La juzgamos producción del notabilísimo artífice Gregorio Varona que labró la cruz de mango o procesional de la catedral de Toledo. Creémosla más antigua que la tan notable de la catedral de Orense, cincelada, al parecer, por el artista Enrique de Arce. La cruz procesional de Salcidos llamó la atención de los inteligentes en la Exposición Regional de Santiago, en cuya sección arqueológica mucho tuvieron que admirar las personas ilustradas
(10) Por este testamento hizo mi referido pariente una fundación para fomentar la instrucción popular en el arte importantísimo en el siglo XVII hasta mediados del XIX en nuestra villa, de hacer calceta y otros géneros de punto; y para recompensar a las niñas más bien educadas y mejor instruidas. En otro lugar nos ocuparemos en este importante capítulo de nuestra historia local.

VIRIL U OSTENSORIO
Es una valiosa joya artística. Es de las mejores que conocemos para el servicio parroquial. Sin duda la primera de su género entre la de las iglesias de nuestro obispado, por su ejecución clásica. Fue labrada en el siglo XVII y su factura nos da a conocer uno de los artífices más cultos de aquella época. Mide 80 cm. De altura y es separable en dos cuerpos, a fin de poderle conducirle más fácilmente en las procesiones y para dar la bendición al pueblo.
Su base y su vara están sobriamente cincelados con detalles arquitectónicos en alto relieve del período neoclásico del Renacimiento. El nudo principal está constituido por un templete o domo cerrado, con su basamento, columnata y cornisamento de gusto clásico coronado por una bóveda de nervatura en extradós. En los intercolumnios de sus cuatro fachadas ostente ricas estatuitas sobre ménsulas, todo en alto relieve.
El SOL en que se manifiesta la Sagrada Hostia está rodeado de rayos flamígeros y rectilíneos de mucha sobriedad y pureza artística.
De esta hermosa pieza de orfebrería, ha publicado La Voz del Tecla un grabado en su número 216, de 5 de junio de 1915.
BANDEJA
Hay una muy artística de estilo AZTECA. Ha sido cincelada en México a mediados del siglo XVIII juntamente con las vinajeras con que forma pendant. Es digna de atención y estudio, no solo por su caprichoso corte, sino también por su barroca ornamentación característica de las obras labradas en aquella riquísima ciudad en aquella época de nuestra dominación. Sus pronunciados relieves de alto repujado y sus atrevidos dibujos hácenla digna de figurar entre los mejores productos de la metalistería artística. En la Exposición Regional de Santiago figuró entre los objetos de una colección particular.
CORONAS E INCENSARIO
Si se exceptúa una de la Virgen del Rosario, cincelada en Salamanca a fines del siglo XVIII, son de escaso mérito las que ostentan las imágenes de nuestro templo y el incensario parroquial. Curiosa es la naveta del incienso formada por una paloma. Semeja uno de los antiguos píxides o ciborios que en remotas épocas estaban destinados a guardar la Sagrada Eucaristía. Fue labrada recientemente en Santiago de Compostela. El que la precedió, que tenía igual forma, acusaba reminiscencias ojivales.
ARAÑAS
Justamente podemos mencionar entre las alhajas de la vajilla de nuestra parroquia las antiguas arañas que pendían de la techumbre de nuestro templo. Nosotros recordamos dos, pero por haberse roto muchos de sus brazos, con sus restos se completó una recientemente. Eran fabricación de Venecia. Sus brazos retorcidos eran calados luciendo en su interior filetes es espiral de color blanco, lácteo, por lo cual se le llamaban entre los artistas y arqueólogos de latticinio. En el centro de estas arañas se destacaban esferas y tazas de vidrio estriado, doradas en su interior.  El mérito artístico de esta clase de arañas es muy grande y hoy se buscan con empeño por los amantes del arte antiguo. Estas arañas de nuestra iglesia parroquial fueron adquiridas en Venecia en el siglo XVII. Son hermanas de una que está suspendida de las reliquias en la catedral de Santiago y de alguna que existe en la de Tuy.


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