martes, 29 de enero de 2013

BAIXO MIÑO, ECO DE GALICIA (LA HABANA) 03-1883, Dos cuadros de Manuel Ángel.


Recortes de Prensa

03-1883                          DOS CUADROS DE MANUEL ANGEL

Retrato, do pintor guardes, Manuel Ángel.

Así como la luz en su grado de intensidad lleva impresa la hora mas o menos avanzada del día, del mismo modo las Bellas Artes llevan impreso en la mayor o menor magnitud del genio, el movimiento intelectual de la patria. La edad es una noche en que solo resplandecen las estrellas del talento. Sin arte, la misma Historia enmudecería.
El genio, ráfaga deslumbradora de la sabiduría divina, todo lo sorprende y de todo se apodera para patentizarnos la existencia de una sabiduría superior, moralizando con las obras que llamamos de género y enseñando con las de, historia o filosofía.
De todas las Bellas Artes ninguna que gima tanto como la pintura. Ante la estrechez de los medios. Una tela colocada en el caballete del artista mientras éste medita las primeras pinceladas de su cuadro, es el problema de la misma Naturaleza recibiendo de Dios las leyes que formó su última voluntad. Una línea arrancada de la verdad perspectívica, un tono sorprendido a la luz y ejecutado con magisterio, constituye la celebridad de un cuadro y el porvenir de un artista que es el provenir de la patria.
No sabemos si por estas razones o por la espontánea inclinación de nuestro espíritu, de las artes, ésta es la que mas nos roba el entusiasmo para hacernos meditar después de las ventajas del divino arte. Un poeta compone su poema dentro de la extensión que exija su deseo, un pintor elije el tamaño de su obra, pero, ¿Cómo desenvolverla y reunirla para que se lea de una sola vez? He ahí el genio, he ahí el inaudito atrevimiento de nuestro querido amigo y paisano Manuel Angel. Eligió como asunto aquel drama funesto que tuvo fin en Santa Clara de Tordesillas, comprende que tiene tantos personajes como reyes aquella época y sin embargo intenta resolverlo pintando su única protagonista “Doña Leonor Tellez, en el convento de Tordesillas”
A fuer de admiradores del arte, no podemos pasar en silencio algunas circunstancias fisiológicas, pues de todo este cuadro se desprende que son su punto de mira.
Angel, conocido entre sus paisanos mas que de los de Europa, dio a conocer aquí antes de ahora lo que ya entonces valía y lo que podía después valer. Nosotros ya en aquella época le estimamos y ahora nos atrevemos a presentarle con una futura gloria de Galicia. Por tanto, esta circunstancias nos aleja un tanto de examinar sus obras bajo el punto de vista de la ejecución y el color, puesto que en la primera es conocidísimo y aún que con lo segundo nos sorprendió por sus considerables adelantos, no llegó al punto que alcanzaron las condiciones de pintor fisiólogo de que viene ahora revestido.
Dª Leonor Tellez, regente de Portugal presa y enviada a Santa Clara de Tordesillas por orden de su yerno nuestro rey D. Juan I, ofendida por su cuñado, arrastrada por el amor, humillada como reina y expulsada por su patria, es la consecuencia legítima y necesaria de esas evoluciones políticas que se llevan a cabo sin contar con la voluntad de los pueblos. Reflejar en el rostro de Dª Leonor todo el problema que encerraba la batalla de Aljubarrota, es lo que hemos calificado de inaudito atrevimiento. ¿Lo resolvió Angel? Sería resolver mucho; pero al menos la ha intentado: esta sola circunstancia constituye una reputación.
Quizás guiado por ese sentimentalismo gallego que fue Villaamil, dibujó la figura sola y rígida en mitad del claustro con la mano apoyada y la cabeza rendida al peso enorme de tantos pensamientos, sin dejarse humillar mas, pues hay algo en ella pronto al erguimiento, a la osadía, al desprecio y al amor; velado su cuello con una ligera toquilla que cae del birrete y magistralmente tratada, da cierta trasparencia melancólica que nos obliga a pensar.
¿Qué pensará? Indudablemente algo que también el autor pensaba. Hay en el cuadro un tanto de frialdad. ¿Será la del claustro o la del cuadro? De todos modos nunca el autor, como en esta ocasión hará necesaria su falta.
Del otro cuadro nos ocuparemos en el próximo número, entre tanto llamamos la atención de nuestros paisanos para que acudan a “Los Puritanos” en cuyo os por su establecimiento están expuestas, pues fueron adquiridos por su dueño, don Isidro Castro en su último viaje.
Lisardo Up

No hay comentarios:

Publicar un comentario