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jueves, 19 de marzo de 2015
martes, 10 de marzo de 2015
lunes, 2 de marzo de 2015
miércoles, 17 de diciembre de 2014
lunes, 18 de agosto de 2014
(A GUARDA) "PANORAMA CÓSMICO DE LA GUARDIA" Victor Touriño López, Libro Festas do Monte, 1956
PANORAMA CÓSMICO DE LA GUARDIA
La
acogedora, risueña y laboriosa Villa guardesa, es un auténtico lugar
paradisíaco de la costa atlántico-pontevedresa que brinda al turista
manantiales inagotables de sorprendente belleza al contemplar sus paisajes
bucólicos, amenizados por el embriagador trino de las aves canoras, y la
sinfonía musical de las cristalinas aguas del Miño, espejo de tanto pensil que
se extiende por sus riberas que es el “Río de las ciudades episcopales”, según
frase de un eximio escritor. Este río es símbolo de Galicia, ofrece a los
honrados y trabajadores marineros de La Guardia sus excelentes y apetitosos peces:
Lampreas, sábalos, salmones, truchas, que en buena parte han de ser vendidos
para delicia de los buenos paladares.
Todo
turista que venga a esta Villa gallega, debe subir a pie el Monte de Santa
Tecla, para examinar, como fueron las moradas de los altos y y los vestigios de
su antigua civilización, al paso que una frondosa arboleda le regalará el aire
ozonizado de los pinares y eucaliptos, amén de las acacias. Una vez situado en
la cumbre de este famoso Monte, de forma cónica, se encontrará con el histórico
Santuario de Santa Tecla, en donde se venera la Sagrada reliquia de la Santa , Virgen y Mártir, del
mismo nombre. Y allí, al rotar sus prismáticos, quedará extasiado ante la
belleza mayestática que se le presenta: El Atlántico mostrando su grandeza,
sobre el que revolotean las graciosas gaviotas y dando ósculos amorosos a los
acantilados costeros y en el que se ven las inquietas gamelas, manejadas por
los lobos de mar que extraen los ricos peces y los sabrosísimos mariscos a los
que se le hace honor pantagruélico en las tascas del Roxo o del Gran Sol, y
otros establecimientos similares.
El
observador verá por el Sur, los pueblos norteños de Portugal, allende el Miño,
con sus casas enjalbegadas, y su paisaje cautivador, y por el Norte y Este,
contemplará la embrujadora Villa de La Guardia , ofreciendo su
sonrisa acogedora y que embelesa a propios y extraños, con sus casas y
edificios que da la impresión de una ciudad, y el famoso Valle de El Rosal, con
sus magníficos caldos y sus feraces vegas.
Así en
este retazo edénico de Galicia, colmado de aguas abundantes, de campiñas
verdecentes, de arboledas onduladas por el viento... La feminidad de esta
tierra esmeralda y la virilidad del Océano en fraternal conjugación con el
laberinto de la playa de la
Arena Grande y las distintas ensenadas de esta costa brava y
magnífica, forman una amplia constelación factorial de creadora ternura, que
forjó el espíritu, saturándolo de emociones líricas, imprimiendo a los
guardeses una idiosincrasia peculiar, de
orden sentimental. Y contemplando el celaje, vémoslo sembrado de incensarios
siderales, de brétemas y nubéculas
con siluetas de bustos tallados en mármol, saturados de lágrimas y nostalgias,
de ensueños, de saudades y de
triunfos. Y todo este complejo cósmico, síntesis de Galicia, se adentra en el
alma del poeta, herido de saudade y despierta en él arpegios de
ensueño.
Nuestra
Rosalía, la Cantora
del Sar de “toda a nosa terriña galega”: ¡Terra a nosal, -Baixo a prácida
sombra d’os castaños- d’o noso bon país,- Baixo aquelas frondosas carballeiras-
Que fan doce o vivir, -Sí, sí, Dios fixo esta encantada terra- Para vivir e gozar,-
Pequeño paraiso, est’é un remedo- D’o que perdeu Adán.- Este prácido sol que
nos aluma,- Estos aires d’o mar.- Este tempre soave, estas campías- Que non
teñen igual:-Esta fal mimosa que nos temos- De tan doce solás,- Que non sabe
decir sinon cariños- Que hastr’os corazós van,- Esta terra, n’hay duda...
Dio-la-fizo- Para ser amada e amar.- ¡Ey! Galicia, a que dorme soños d’anxel.-
E chora o despertar- Bágoas que si consolan as suas penas- Non curan os seus
mals.
Victor Touriño López
Publicado no libro das Festas do Monte de 1956
jueves, 7 de agosto de 2014
(A GUARDA) ¡SIEMPRE VIVIRÉ RECORDÁNDOTE!" José Cólera González, libro das Festas do Monte, 1955
Siguiendo
el laberíntico y sinuoso jardín guardés, a cada paso, se suceden paisajes que
contrastan escenas de variado colorido, unas veces el Océano Atlántico que,
aunque, inmensamente grande desaparece a nuestra observación en el punto del
horizonte, merced al continuado movimiento rotativo de nuestro Planeta; otras
veces, brotan y surgen aglomeradas casitas labradoras que, como blancas
gaviotas, quieren sobresalir y dominar con su figura a los viñedos emparrados,
mientras que los maizales, en perfecta alineación, enhiestos y robustos como
recompensa a una gestación vigorosa, quieren, también, ellos, reverdecer con su
asistencia la campiña, en cuyas inmediaciones o proximidades se halla el
titánico e ingente escenario que culmina con la nota saliente del soberbio
reducto del Tecla.
En su
cumbre y como cenador colgado en lo más alto del Monte, se alza un suntuoso
Hotel, que, con su magnificencia, es paralelamente similar a aquellas moradas
de antiguos señores feudales, evocadoras de recuerdos de antaño. Desde el
corrido y amplio balcón del “Pazo” que, así nominalmente se llama el citado
Hotel, se esclaviza y avasalla, por completo, toda la Comarca , vestida con rico
boato verde, mientras que el Río Miño, con su ancho y desparramado caudal, en
función aduanera, separa, con sus limpias y cristalinas aguas, a dos Naciones
hermanas.
Salpica el suelo, refrescando el ambiente que
rodea la cúspide del Monte Tecla, una tupida y extensa vegetación que, a la
vez, parece cumplir la tarea de proteger con las copas de los frondosos árboles
la Capilla
donde se guarda y venera la
Sagrada Reliquia de su Santa, sirviendo, al propio tiempo,
para suavizar el bochorno del Sol y sus calóricos rayos en la época estival.
De otro
lado, y desde uno de sus muchos y elevados observatorios graníticos, el Tecla
nos ofrece el espectáculo de admirar los dentellones y mordeduras, bien
visibles, por cierto, en los días claros y serenos, de las aguas del Atlántico
a las acantiladas costas guardesas, operación que pretende furtivamente
enmascarar en el turbulento espumaje de sus agitadas y bulliciosas olas, que
arrastran fajas blancas de menuda arena, que depositan en las pequeñas playas
naturales, donde se guarecen visitantes
y forasteros para bañarse y practicar la natación, abrigadas de unas rocas que
salen a su paso, restándoles energías, mientras que la atmósfera se impregna de
un fuerte olor a marisma, que produce un agradable bienestar.
No
acierto a encontrar por más que me obstino, el verdadero vocabulario expresivo
de tanta beldad, y mucho menos, aproximarse a la formación de una idea cuyo
contenido explique, aunque, sea, a grandes rasgos, los inimitables panoramas
que se producen constantemente desde cualquier rincón de La Guardia ; recorrer y
deleitarse, a través de su Comarca, con sus encantos, es acto que, solo y
personalmente, debe ser criticado y juzgado por quienes lo contemplen.
Yo, y
ante el recelo y desconfianza de quedarme corto y escaso en mi apreciación al
explicar la magnitud de tanta hermosura que la Naturaleza ha volcado
sobre esta Villa gallega, como recuerdo de su mejor dádiva, cedo gustosamente
esta función fiscalizadora a todos y a cada uno de los visitantes que tengan el
alto honor de traspasar sus umbrales.
Pero esto
no es óbice para que a este respecto diga que, entre las incalculables bellezas
turísticas que encierra Galicia, sea ésta, la de La Guardia , una de las que,
con mayor fuerza y raigambre, quede prendida y grabada en la mente del viajero.
Mi
opinión como persona familiarizada, al igual que los guardeses, con la
excelsitud y suntuosidad nacida de la contemplación diaria de tan sublime
hermosura, es que un fallo justo con respecto a La Guardia , no puede ser otro
que exponiendo calificativamente y con sinceridad que que esta Villa marinera
“es prez de Galicia y bendición del Cielo”.
José Cólera González.
Publicado no libro das Festas do Monte de 1955
lunes, 7 de julio de 2014
(A GUARDA) "ASÍ REZA EN MI MENTE" libro Festas do Monte, 1954
Después
de haber dejado atrás la sinuosa carretera de Bayona y de cruzar los pueblos de
Mougás, Villadesuso y Santa María de Oya, lo primero que llama la atención del
visitante, en la última fase de su recorrido hasta la pintoresca villa de La Guardia , es el magistral
espectáculo de presenciar como dos fuerzas físicas, las espumosas y
embravecidas olas del Océano Atlántico se baten y estrellan, en un constante ir
y venir, contra las abruptas e irrompibles rocas de la costa guardesa,
estableciendo así un rudo y encarnizado pugilato.
Seguidamente
y como si este eslabón estuviera ya engranado con otro, se sucede un cuadro de
sublime belleza ante la vista atónita del viajero al observar el inigualable
contraste que ofrece la franja parda de los edificios de La Guardia con la figura
blanca e inhiesta de las hacinadas casitas marineras de La Ribera ; unas, alineadas en
fila como si hiciesen guardia de honor a ese Océano, que es el sustento
cotidiano de sus moradores; otras, más temerosas, aparecen colgadas y
sostenidas en las rocas mientras vigilan los ademanes del Atlántico que
enfurecido, a veces, trata de lamer con sus verdosas y agitadas olas los
hogares de los viejos lobos de mar.
Como
fondo de este escenario, la egregia e hidalga presencia del “Tejado Guardés”,
como así llamo al Monte Santa Tecla, que permanece físicamente inalterable al
duro correr de los años, guardando en sus entrañas la belleza y la Historia que salta a la
vista del forastero.
Millares
de turistas ascienden todos los años a su cumbre para deleitarse con el
panorama soñador que ante su vista ofrece la Naturaleza , mientras
abajo, en el Valle, el Río Miño placentero y feliz, envía un saludo que apenas
se percibe antes de entrar en el regazo del verdoso Atlántico.
Cuando
los visitantes regresan a sus domicilios, son los mejores propagandistas y
paladines de esa fama que tan justamente ostenta el Monte Santa Tecla, que ha
sabido atraer a su cima a los más distinguidos hijos de esta inmortal España y
a conocidas y eminentes personalidades extranjeras. Los restos arqueológicos
que guarda en sus entrañas es otro de sus más fieles exponentes, máxime, ante
la esperanza tan alentadora de próximas excavaciones.
El Monte
Santa Tecla, desde su trono, parece despertar de su letargo de un año, ante la
proximidad de sus Fiestas otoñales y sus hijos, los guardeses, se preparan para
rendir su afecto y cariño al Monte Santa Tecla, fiel cancerbero de su mejor
tesoro: La Reliquia
de su Santa.
En su
cima y ladera se sucederá de nuevo ese “xantar” que más que una comida, podría
decirse que es una convocatoria general a la que acude todo el pueblo a testimoniar
su incondicional adhesión al Monte bajo cuyos pies duerme tranquilas y feliz la
marinera villa de La Guardia.
lunes, 23 de junio de 2014
sábado, 2 de marzo de 2013
(A GUARDA) Vistas panorámicas, 2008
Praia do Molino, Desembocadura do río Miño.
Vista nocturna do porto de A Guarda
Monte Santa Tecla e o río Miño.
Vista de A Guarda dende o mar.
martes, 22 de enero de 2013
jueves, 27 de diciembre de 2012
NUEVO HERALDO, JULIO/AGOSTO 1934, INAUGURACION DE LA PLAYA DE ARENA GRANDE
(28 de Julio de
1934).-
(páxina 7).- LO QUE
DICEN LOS VECINOS
Sr.
Director:
A propósito de la inauguración de la
playa “Fedorento” ¿No sería la oportunidad de cambiarle ese nombre de basura
tan poco decoroso para La Guardia?
¿No sería, pues, mas adecuado “Playa
de Las Delicias”
Varios Vecinos
Completamente de acuerdo con los
anónimos vecinos. Fedorento, el nombre huele mal. ¿Delicias? Deliciosa idea.
Queda abierta esta sección para
tratar con amplitud este tema ¿Estamos?
(11 de Agosto de
1934).-
(páxina 1).- ANIMACION
EN ARENA GRANDE
Sin que el tiempo sea muy propicio
para ello, nuestra encantadora playa se halla más animada que nunca.
Muchísimas son las familias que han
llegado estos días.
Por no ser menos que Deauville,
Biarritz o San Sebastian, aquí tenemos bañistas de todas las procedencias:
ingleses, franceses, lusitanos, madrileños….Cosmopolitismo puro.
¡Y aun había calabazas que discutían y criticaban, rezumando bilis, si dichas
obran eran o no eran necesarias para la vida de La Guardia!...
¡Que los bañen!
(páxina 3).-ULTIMA
HORA
El próximo lunes, día 13 se inaugurará
oficialmente la Playa de Arena Grande.- El próximo lunes, día 13, a las cuatro de la tarde,
tendrá lugar la inauguración de la playa.
Los festejos serán amenizados por la
Banda de Tabagón y gaitas.
Otro de los números del programa
será el concurso de saltos y natación. También concurrirán los aviadores,
previamente invitados.
Existe una animación extraordinaria
con dicho motivo.
.--.--.--.--.--.--.--.--.--.--.
(18 de Agosto de
1934).-
(páxina 1).- No se podía presumir que un día de
trabajo pudiera ser un éxito de concurrencia tan formidable la inauguración de
la hermosa Playa de la Arena Grande.
A las tres de la tarde, la afinada
“Banda de Tabagón” se encargó de animar a la gente con su recorrido por las
calles, y desde aquel momento, la avalancha de gente que caminaba hacia la
playa fue continua.
A las 5, el gentío ocupaba la pista
que rodea la playa, y difícilmente se podía en ella dar un paso, pues era
estorbo principal el gran número de bailarines que allí había. En el
semicírculo de la arena, un enjambre enorme de chiquillería daba la nota de
color más aguda de toda la fiesta. Innumerables grupos de familias repartidas
por los peñascales que rodean la playa, y cara al mar, supieron solemnizar tan
magno acontecimiento con suculentas meriendas.
Las pruebas de natación resultaron,
también, muy animadas, y en ellas consiguieron los primeros premios los Enrique
Lamas, en distancia y Agustín Sobrino, en saltos.
Al regreso ya para sus lares, y
después de hacer gran alarde de alegría y animación, los comentarios de todos
los concurrentes eran unánimes en el sentido de que nuestra villa ya ha
cubierto una de sus grandes necesidades, como así mismo eran muchos también los
elogios a nuestra corporación municipal por haber llevado a término obra tan
necesaria.
A las innumerables felicitaciones
que nuestros munícipes recibieron del público, unimos la nuestra, muy sincera,
instándoles, al mismo tiempo, a continuar con el mismo tesón para terminar la
carretera, la cual tiene necesariamente que enlazar con la de Vigo en las
Loucenzas.
sábado, 22 de diciembre de 2012
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