domingo, 24 de noviembre de 2013

(LA ILUSTRACION GALLEGA Y ASTURIANA) Junio 1879



30-JUNIO.- ALONSO (D. Juan Bautista).-: Los que solo se hayan fijado en los oradores que ocuparon la tribuna durante la última década, quizá desconozcan a este distinguido jurisconsulto. Y, sin embargo, nada sería más injusto que pasar por alto su nombre. Puede decirse con entera seguridad que de todos los que en este país descuellan por la palabra, él es el de imaginación más meridional. Es verdad que su portentosa facundia lo conduce en ocasiones a la divagación; pero, en cambio, ¡que fantasía para dar vida y colorido a cuanto toca! Aparte de su estilo brillante y pintoresco que se revela en admirables gradaciones, el Sr. Alonso sabe dar novedad a los pensamientos trillados, esmalta el discurso de galanas flores, y posee un talento especial para las alusiones delicadas. Han transcurrido catorce años, y aún parece que suena en mis oídos la estrepitosa salva de aplausos con que más de diez mil personas, congregadas en el antiguo Circo Price para discutir el retraimiento, celebraban este rasgo del Sr. Alonso: “Estamos dispuestos a prescindir de todo menos de la opinión pública, verdadera reina del mundo, la única reina que nosotros queremos y acatamos”
            Desde entonces, sea porque nuevas instituciones requieren nuevos hombres, sea porque su edad le impida dedicarse a la vida activa y azorosa de la tribuna, no ha vuelto a ejercer sus brillantes dotes oratorias.  (Manuel María Puga)
**.-LA GUARDIA (Villa de la provincia de Pontevedra).-: Ignórase por completo la época de la fundación de esta antiquísima y pintoresca villa, debido sin duda al saqueo e incendio que de su población y archivo llevaron acabo los portugueses en 1665 con motivo de las guerras que sostenían con Castilla para asegurar su independencia.
            No sin falta de fundadas razones se cree que la población a que los romanos llamaron Ostium Minii, Boca del Miño, es La Guardia, a causa de estar situada muy próxima a la desembocadura de este caudaloso río; y si no puede afirmarse que existía antes de la dominación romana, está fuera e duda que se fundó en el período de tiempo que ocuparon Galicia los hijos del Lacio.
            Cuando los suevos dominaron el país gallego, La Guardia perdió el nombre que le dieron los romanos, designándola con la de Gauda, que conservó largo tiempo, según se desprende de distintas escrituras reales del Monasterio de Santa María la Real de Oya. En el Concilio Lucense, celebrado en 567, se menciona entre los pueblos que se señalan a la Diócesis del Obispo de Tuy, uno con el nombre de Esgauda –que en lengua vulgar del país se dice Guarda- y esto se testifica además con muchas escrituras posteriores al reinado de Alfonso X
            La villa de La Guardia se halla situada en el límite más meridional del amenísimo y extenso valle de El Rosal y sobre la costa del Atlántico, en la que tiene un puerto de escasa importancia, capaz solamente para buques pequeños. Las magníficas aguas que posee, la abundancia y variedad de producciones de su distrito municipal, así como de los pescados exquisitos que se matan en sus costas y en el río Miño, y el clima benignísimo que disfruta, son circunstancias ventajosas que hacen allí muy agradable la vida.
            Esta villa cuenta con una población de 3.00 almas, pasando de 6.000 las de su jurisdicción. En la parte central, cuyos edificios, en general, son de buena forma, los hay modernos, y de tan buena arquitectura, que los haría dignos de la mejor capital de provincia.
            El grado de ilustración de La Guardia lo marcan los establecimientos de enseñanza que posee: cuatro escuelas para niños de ambos sexos, sostenidas por fondos municipales; 12 por particulares, y un magnífico colegio de 1ª y 2ª enseñanza agregado a la Universidad de Santiago, dirigido por los sapientísimos y RR.PP. de la Compañía de Jesús, son el barómetro casi infalible de la cultura de este pueblo, cuyo ejemplo es bien digno de ser imitado por todos los demás de la nación española.  (Laureano Rodríguez)

No hay comentarios:

Publicar un comentario